domingo, 31 de agosto de 2014

La lenta muerte de un cementerio (+Galería de Fotos y Audio )

 El Cementerio de Reina se incluye en el listado 1998-1999 del Fondo Mundial de Monumentos entre los 100 sitios del patrimonio universal en peligro de desaparecer. Sin embargo, su restauración, iniciada en 2011, está condicionada por cuestiones financieras y subjetivas.

miércoles, 13 de agosto de 2014

La verdadera historia de Fidel y Raúl


  Pareciera un capricho del destino, de esos que la gente acepta, pero en el fondo no comprende. ¡La vida, que se empeña en las coincidencias, para dejarnos boquiabiertos!
  Cuando conocí de su amistad en la Universidad de Camagüey, descubrí que la carrera y el segundo nombre eran pocas de sus muchas cosas en común. En esa casa de altos estudios ¿quién no conocía a Fidel y Raúl, los estudiantes de periodismo?
  Al primero, cuya madre tenía fecha de parto para el 26 de julio pero se atrasó dos días, el padre le puso así por el líder de la Revolución; al otro -que para más casualidad nació un 13 de agosto-, los abuelos maternos querían llamarlo también como el Comandante en Jefe, pero pesó más la tradición del padre y abuelo nombrados Raúl (casualmente igual al hermano menor de los Castro Ruz). Entonces para el segundo escogieron Alejandro, que era el seudónimo de Fidel. Al final todos felices.

Fidel y yo en el mismo tiempo, en la misma Isla (+Fotos poco conocidas)


    Yo nunca pude conocer a Fidel. A esta altura no creo que lo haga, y no precisamente porque crea que morirá pronto (una verdad que cada día se hace más real), sino porque ya acepté que la vida no nos juntará nunca en el mismo lugar.
  Cuando niña, en los días del Congreso de la OPJM, envidié para bien aquella pionera que le dio un abrazo, o le anudó al cuello su pañoleta. Hasta deseaba el paso de los ciclones, solo para verlo llegar, bajarse del jeep y conversar con la gente del barrio. Deseos infantiles que por suerte, no se hicieron realidad, -lo digo por los ciclones, por supuesto.

lunes, 28 de julio de 2014

El cuentapropismo y su teoría del big bang

Cuando Antonio se dispone a iniciar la faena, tiene todo cuanto le hace falta para sacar adelante el negocio: harina, sal, aceite, queso, jamón… Sin embargo, a la hora de justificar el origen de esos recursos, su ingenio sucumbe al dilema que afecta al resto de los cuentapropistas: ¿quién provee la materia prima?, ¿a qué gato le pongo el cascabel?
  El fenómeno parece tan complejo como los argumentos sobre el umbral del mundo. Cada cual inventa su propia teoría para evadir la verdad, pues de saberse, una gran explosión sucedería: ¡¡¡Big Bang!!! Imaginen, probadas hipótesis, algunas llevadas a la certeza conferida por un papel, quedarían desechas, al punto de conceder un espacio a las suposiciones.

Porque una bala no puede terminar el infinito

 Yo nací en cuna de oro. No porque mi mecedora tuviera ese metal precioso, y muchos menos porque mi familia fuera adinerada. Pero aquella camita de madera, que años antes mis hermanas estrenaron, fue un regalo de HaydéeSantamaría a mi mamá.
  Dicen que a cada lado tenía una foto de su hermano Abel y otra del Che. ¿Qué más puede pedir un niño al despertar? ¿Al menos, que más podía pedir yo?
  Cuando 18 años después la usé, aquellas imágenes ya se habían borrado y aun así me imagino los rostros de esos dos hombres que para suerte de mi familia, Yeyé puso en la casa.
 Pero la cuna se perdió. En el diario compartir de los que habitamos esta Isla, un día mamá la prestó y nunca la devolvieron. ¡Cuánto le ha dolido! ¡Cuánto le hubiera gustado conservarla hoy! Tal vez mi sobrino hubiera recibido desde sus primeros días esa inyección de amor por la patria que sin imaginarse le dio Yeyé a tres mujeres (mis hermanas y yo), al regalarle a mami aquella cuna con las imágenes de Abel y el Che.
 Sin embargo, cual magia del destino, llevo mucho de Haydeé. Compartimos los mismos medicamentos para el asma, la espalda encorvada como quien trata de esconderse, la predicción por girasoles, el gusto por el arte, una tristeza que a ratos nos circunda, la fe infinita en el amor, la afición por la pelota, el miedo a las ranas y hasta de cuándo en vez un pensamiento suicida.

domingo, 27 de julio de 2014

Todavía el barrio espera a Chávez



   Aquel día lluvioso que Hugo estuvo en mi barrio yo todavía no vivía aquí. Dicen que no pudo resistir el calor de los cienfuegueros que lo esperaban en Cuatro Caminos, Pastorita.
  Sin importar la lluvia, detuvo el carro y bajó a saludarlos. Su constante movimiento no dejaba al guardaespaldas mantener la sombrilla sobre su cabeza y entonces, seguramente como los cubanos que lo besaban y abrazaban, Hugo se mojó.

sábado, 26 de julio de 2014

Todo el mundo tiene un Moncada que asaltar


 Las primeras imágenes desgarradoras del 26 de julio de 1953 las vi en las páginas del libro Moncada, donde guardaba cuando niña mis cuquitas. Debe ser por eso que con mis muñecas de papel yo jugaba a la “clandestinidad” o combatía junto a Fidel, Abel y Melba en aquellos días de carnavales en Santiago de Cuba.
  Cuando años más tarde visité por primera vez el Cuartel Militar convertido en museo y escuela, comprendí que esas historias que protagonizaba con algún personaje ficticio en mi infancia, fueron cuentos felices comparados con la cruda realidad de aquella madrugada de domingo.
  Era imposible para mi imaginación de pocos años comprender la osadía de los jóvenes que integraron La Generación del Centenario, quienes llegaron por primera vez a Oriente, en algunos casos, para caer allí.