Hace unos meses por la vía USB llegó a mí una
entrevista de Ramón Lavado Martínez (conocido
por el Chacal) en un canal de Estados Unidos.
El nombrado cantante afirmaba que su “música” era
parte ya del legado musical cubano. Su arte, nacido de la calle, era bueno.
Luego escuché nuevamente sus declaraciones en el
programa de la televisión cubana Hurón Azul, ante la
inminente preocupación por el contenido de las canciones, decía que si tantas
personas seguían su música era porque estaba bien no? ¿Y quién podría decir entonces que algo con
tantos fanáticos podía ser vulgar? Añadía que cuando “componía”, si es que a
eso se le puede llamar composición, no pensaba en el público.






