martes, 11 de junio de 2019

Noel, entre locura y lucidez


 
En un nylon de soyurt Noel guarda sus pensamientos más lúcidos. Deambula por Las Tunas con un maletín deshecho, de zipper roto y bolsillos deshilados. Hace 11 años se graduó de Derecho en la Universidad de Camagüey (UC). Es débil visual, pero ya se está quedando ciego.
“Voy al palacio de los matrimonios a que me vendan un maletín nuevo” —me dice al reconocer mi voz y recordar mi nombre, porque mi rostro es apenas una mancha borrosa.
“El administrador es mi amigo y me dijeron que hay unos bolsos a 200 pesos para quienes pertenecemos al Ministerio de Justicia. El mío ya hay que cambiarlo”.
Lo miro alejarse por el parque Maceo. Me quedo con ganas de una entrevista. Mi madre me anima aunque la deje sola. Un débil visual graduado de Derecho, 11 años después, puede ser un buen testimonio, aunque su historia no sea una crónica de domingo de Julio Acanda. No termina feliz.

martes, 2 de abril de 2019

El ángel de mi sobrino es un niño autista



Jk no sabe de ángeles ni mensajeros o guardianes alados. Para él la palabra ángel está asociada con un compañerito del aula, un niño autista. Ángel lo acompaña desde preescolar. Es un niño inquieto, como todos: corre de un lado a otro, sale por la puerta, se para en la silla, le parte la punta a los lápices, se tira en el piso. Sus compañeros de aula le imitan. A veces la mamá de Ángel lo acompaña. Cuando ella no está es demasiado para la maestra de primer grado.

viernes, 18 de enero de 2019

Dios también dio homerun*



Foto Rey López

Yoalkis Cruz salvó el juego que le dio el campeonato a Las Tunas. Tras el último out su primer gesto fue arrodillarse, abrir los brazos, mirar al cielo y agradecer a Dios. Él es un hombre de fe cristiana y siente que en cada victoria está la mano de Jesús.
Aunque no sean devotos, muchos peloteros también lo creen. Agradecer a Dios es siempre la primera oración de una entrevista. Ya sea por convicción o “por si acaso”, también se persignan al llegar a la caja de bateo, apuntan hacia arriba al conectar un jit o abren los brazos cuando sacan un out decisivo.
Desde las gradas, cada cual vive sus creencias igualmente. Lo mismo el hombre vestido de “mascota” reparte sueltos de papel sobre “cómo conocer a Dios”, que un santero despoja al estadio antes de cruzar la puerta. 

Yo soy una campeona




A la altura de estos años me han gritado perica por el contraste de los colores, ese rojo y verde que a mis ojos resaltaba tanto en el terreno. A la altura de estos años he aguantado que me griten palestina, oriental, como si en algún momento me avergonzara de mi procedencia. A la altura de estos años no pude mejorar mi nerviosismo, a pesar de que aumentara mi confianza.

sábado, 12 de enero de 2019

Mi mamá está en el estadio



De las últimas veces que mamá salió de casa, cuenta una visita al Estadio.  A ella le encantaba la pelota. Con ella fui la mayor cantidad de veces a animar al equipo local: Las Tunas. Mi mamá siempre fue muy apasionada, como yo.
Entendía bien de deportes, porque le gustaba y porque por papá, que era softbolista bueno, siempre en casa hubo ese ambiente. Qué suerte la de una pareja que puede compartir la pasión por el deporte, a pesar de todos los prejuicios alrededor de la mujer.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Te extraño, y no estoy bromeando



Hace un año yo estaba junto a mi madre, gastándole alguna broma en este 28 de diciembre, día de los Inocentes. Hace un año la idea de la muerte de mi madre ni me pasaba por la cabeza, a pesar de su enfermedad metastásica. Hace justo un año ella y yo posábamos sonrientes a la cámara y nos preocupábamos por pasarla bien en fin de año. Pero hoy viernes, 28 de diciembre, hace tres meses que mi madre murió.

viernes, 21 de diciembre de 2018

La novela y los 40 minutos diarios de alegría de mami



La nocturna de la cadena colombiana Caracol es y será mi novela preferida. Comencé de casualidad a verla con mi madre, y se convirtió, en sus últimos días, en un espacio para las dos.
Era lo único que la entretenía aquellas horas en que estaba tan cerca la muerte. Era el momento cuando la veía contenta, emocionada con los desenlaces de cada personaje. Mandábamos a callar a mi hermana si a esa hora quería contarnos algo, atendía yo a las visitas si llegaban a las 11 am para que mami pudiera seguir viendo la novela, hasta Jose Kmilo sabía que cuando sonaba la alarma del celular era porque: “Abuela, la novela”. Él y yo cantábamos la canción de portada y mami se sonreía al vernos.