martes, 17 de julio de 2018

Los muchachos del grupo 5



A los muchachos del grupo 5 (2003-2006) del IPVCE de Las Tunas les decían el búcaro. Eran siempre el centro. Tanto así que estuvieron un año cantando en público el himno nacional para que “la escuela entera aprendiera a hacerlo”. Eran conocidos por sus concursantes de conocimientos (tan buenos que hoy uno trabaja para Google), por sus ruedas de casino, su peña de rockeros y el octeto de hembras.
No había parejas en el grupo, pero nadie puede negar que se quisieran. 

jueves, 31 de mayo de 2018

Sombrillas, goteras, mala suerte y rayos



Mami siempre ha dicho que las sombrillas abiertas bajo techo traen mala suerte y atraen rayos. Y no podría ser de otra manera. ¡Qué buena suerte puede tener una familia estafada, dos veces!¡Mal rayo les parta! No bastó con que las mantas de impermeabilización fueran sustraídas de alguna construcción estatal, o que el gas para el trabajo tenga que ponerlo el cliente, o que el precio final sea una exorbitante cifra en CUC.

miércoles, 31 de enero de 2018

Las Tunas: si no somos campeones ¿qué nos queda? (+ Videos)



El sabor del segundo lugar es agridulce. Agridulces son los sueños que casi se tocan. Ese de ser campeones nacionales y llegar a la cima, tras una carrera desbocada, por primera vez.
Los Leñadores de Las Tunas fueron segundos y lo fuimos nosotros que los seguimos. Durante la final Granma jugó mejor, no hay dudas, por eso ganaron. La vida, pocas veces como esta, es justa.

viernes, 26 de enero de 2018

El tumbao de la conga granmense (+galería)


Tengo en el corazón el tumba´o de la conga granmense, el ritmo de las palmadas del equipo contrario animando a sus jugadores. Tengo en el pecho una sensación que me acobarda, que me desesperanza, que me tumba.
No puedo con la presión de tener a mi equipo en una final. No caben dudas. Lo confieso, soy cobarde. No estoy hecha para estas tensiones. He rezado todos los Padre Nuestro y Avemaría de mil 500 biblias. He hecho mil 500 promesas a la Virgen, mil 500 velas. Le he hablado al televisor; he gastado el saldo de mi teléfono con mensajes sin palabras; he emplazado a un desconocido en la guagua; he dicho todas las palabras prohibidas por obscenas; he tomado tilo, clordiazepóxido, diazepan.
Ha acabado conmigo el Play Off. No sentía esta agonía desde el Primer Clásico Mundial. No me pesaba tanto un segundo lugar desde ese 2006. Yo soy una mujer de primeros o de ninguno. Así nos educaron en Cuba, así nos educaron mal.
No acepto la derrota, ninguna. Mucho menos cuando suena tan seguido, así, como el tumba´o de la conga granmense. Espero que en Las Tunas se detenga o si no se detendrá mi corazón.

jueves, 18 de enero de 2018

De cómo me hice Leñadora: la culpa es de mis padres (+Galería)



La culpa de todo la tienen mis padres. Boza chiflaba en el balcón con cada hit o carrera. Yo no solo imitaba la posición de sus labios, sino que con el tiempo aprendí a hacerlo. Luego mi madre me acompañó a cada juego de fin de semana, cuando regresaba de la universidad. Allí, sobre el banco de primera, nos colábamos en la peña del CIMEX, saludábamos a Joan Carlos en primera y también a los rivales.
Allí conocí a Los Gurriel, y mami “luchó” pelotas firmadas por los equipos de Santiago de Cuba, Sancti Spíritus, Guantánamo, Camagüey y Las Tunas. Mami tiene carisma para lograr lo que se propone, no hay dudas.

viernes, 12 de enero de 2018

KENIA



A veces me descubro con gestos de mi hermana Kenia: comerme la uña del dedo meñique mientras veo televisión, gestos al reírme, la cara de deseo ante algunos dulces.
Siento entonces que mi hermana me habita, incluso al respirar con dificultad en mis ataques de asma. A esas horas temidas espero sus manos golpeando suavemente mi espalda, masajeando con mentol mi pecho, o simplemente desvelada a mi lado, vigilando mi respiración, monitoreando mis sibilancias.
Este 12 de enero mi hermana hubiera cumplido 50 años. Harán ya casi 3 que murió en mis brazos, que cerré sus ojos, que despedí su duelo. Pocas veces lloro ya, aunque todavía haya dolor.
A veces me descubro con gestos de mi hermana Kenia. Me habita, vive todavía, en mí.


jueves, 21 de diciembre de 2017

Los que se quedaron

maestros-cubaHan pasado 15 años y la maestra Annia sigue dando clases a pesar del salario bajo; los padres que ya no van a la escuela a preguntar por sus hijos sino más bien a cuestionar los procesos; la escasez de compañeros para cubrir su ausencia; el aumento de la matrícula de niños por aula; o el peso que muchas veces solo recae en ellos porque la familia se desentiende.
Han pasado 15 años desde que la maestra Annia me dio las primeras lecciones de Español- Literatura en cuarto grado, y todavía recuerdo su exigencia con nuestra caligrafía y ortografía, y los hábitos de lectura y la realización de las tareas fuera del horario lectivo.