La mayoría de la gente muere con los ojos abiertos.
Hay que cerrárselos. Incluso aquellos que mueren encamados, mueren con los ojos
abiertos. No puede ser de otra manera cuando estamos vivos.
Entonces, cuando alguien muere con los ojos
abiertos, hay que cerrárselos, aunque yo no sepa por qué. Quizás pensamos que
así, como dormidos, ya descansan en paz; quizás no queramos que sigan mirando
al mundo, que nos sigan mirando.
A veces creo que es algo más simple: cuando una persona muere, mientras tenga los ojos abiertos, puede mirarnos dentro.




