Le vi
jugar infinidad de veces, cuando vestía la camiseta del "Cuba" e
integró el equipo de voleibol que nos enorgullecía. Le tocó jugar entre grandes
y tamaña altura también lo incluyó a él.
Pero hubo
un momento en que ya no le vi más haciendo aquellos pases que terminaban en
remate. Dejé de verlo en la selección nacional y con la ausencia de los
jugadores estrellas que dejaron casi masivamente el deporte en Cuba —pero no el
deporte cubano—, perdí también el interés por el voleibol. Aquel fue el
"match point" con el que quienes nos quedamos, perdimos el partido.



