domingo, 17 de diciembre de 2017

Humo y ron para San Lázaro, salud para mi mamá


Mujer fuma x San Lazaro (2)
Por un instante respira mejor. Olvida la falta de aire permanente del derrame pleural en su pulmón derecho. Se sobrepone al cáncer y las vulnerabilidades. ¿Cómo pedirle que no masque el tabaco, que no lo ponga al revés en la boca y vuelva a sentir el orgullo de tomar el riesgo y no quemarse? Otros quieren intentarlo, pero no se atreven. Mamá sabe hacerlo desde hace años, cuando solía echarle humo y ron a su San Lázaro. Por eso no negará ahora este “Romeo y Julieta”. No lo fumará completo, sabe sus limitaciones, pero no perderá la oportunidad de echarle humo a su San Lázaro, mucho menos este 17 de diciembre, para que, como ella se aferra a pensar, la continué manteniendo viva.

jueves, 14 de diciembre de 2017

El Niágara en una Minerva

Bicicleta Minerva (2)












Varios meses esperando y al fin las descubres a través del cristal de la tienda. Quedan exactamente ocho y, al parecer, no hay cola. La escoges verde entre el resto a pesar de los raspados en la pintura del guardafango. Te apresuras porque el dependiente te contó de los dos muchachos que minutos antes vinieron a llevárselas todas. Seguramente son los mismos que en la calle las venden en 140 CUC. Para tu suerte, a ellos les fallaron las tarjetas magnéticas.

sábado, 7 de octubre de 2017

Huracanes personales (+Video y fotos)



Así son muchas de las casas de Aguada del Negro


En Puerto Padre, Las Tunas la gente no conoce La Aguada del Negro. Pocos podrían dar con certeza la dirección de ese sitio en las afueras de la ciudad. Conocen el lugar por “Blúmer[1] flojo”, un término acuñado, con justicia o no, por la reputación que, en el pasado, tuvieron las mujeres de allí.
Años atrás allí había una planta de asfalto que dejó de funcionar y la necesidad se apoderó del sitio. Ahora son viviendas las antiguas oficinas y el pavimento libre sirve de asiento a varios ranchos.
Una treintena de casas se camuflan, como avergonzadas, entre el marabú y la basura. Caminos de tierra y polvo, hechos por el ir y venir de los vecinos, enlazan las viviendas dispersas.
Aquí Irma también dejó destrozos. Casi ninguno de los ranchos sobrevivió a los vientos que abatieron la costa norte de Las Tunas con rachas de hasta 120 kilómetros por hora.
Pero, para el común de los habitantes de Puerto Padre, esos daños no cuentan. Las casas de La Aguada del Negro no proyectan la solidez que muestra gran parte del fondo habitacional del municipio.
Allá abajo, en la ciudad, un alto por ciento de la población tiene familia en los Estados Unidos. Las remesas de los emigrados han servido para construir casas con paredes y techos capaces de desafiar los vientos huracanados o la furia del mar.
Sin embargo, en La Aguada del Negro la realidad es distinta. Ike arrasó el caserío en 2008 y ahora Irma, exactamente nueve años después, volvió a volar techos y arrancar paredes. Sin muchas alternativas, los vecinos levantaron en un par de días nuevos ranchos con el material reutilizable que dejaron las ráfagas de viento.


[1] Blúmer es un cubanismo que proviene del inglés bloomer. Es sinónimo de ropa interior femenina, bragas, bombachas, calzón de mujer.

miércoles, 19 de julio de 2017

Los mandamientos religiosos que nos hacen falta

El día que el cirujano de Las Tunas operó a mi mamá me dijo en el medio del pasillo, que a ella solo le quedaban dos meses de vida, que se me iba a morir pronto.
Aquella respuesta suya cuando iba de salida, apresurado, sin tiempo para responder o dialogar con los familiares del paciente, me mostró la falta de compasión de un profesional cuya carrera debe, en primer lugar —creo yo— compadecerse del enfermo.
Ojalá aquella desagradable experiencia hubiera sido la única actitud sin ética de ese reconocidísimo médico del Hospital Ernesto Guevara, pero no lo fue. Un día más tarde, ante la preocupación lógica de mi madre por su estado de salud y sin conocer aún su diagnóstico definitivo tras la cirugía, le “informó” a través de una ventana de la sala de ingresos que su caso tendría seguimiento por oncología.

viernes, 14 de julio de 2017

Diferentes y especiales

De niña mis amigos de la primaria me decían Pititi porque mis ojos se movían tanto como los de aquel muñeco del programa Dando Vueltas. Sé que me querían, pero fueron malos conmigo, y muchas veces, escondida, terminé llorando.
Otras tantas le pregunté a mi madre por aquella rareza oftalmológica que me hizo víctima del bullying en todas las enseñanzas, pero ella nunca pudo mencionar bien el nombre: ptosis palpebral.
“Fue el sereno de una noche”, “naciste con eso,” no fueron nunca razones suficientes para que me tranquilizara. Dicen, incluso, que era tan exagerado el movimiento que algunos se asustaban al verme.
Asustar yo, ¿se imaginan?, yo que fui tan buena de chiquita que dijeron que tenía retraso mental.
Pues sí, con aquel sube y baja involuntario de mi párpado izquierdo, tenía miedo cantar, hablar en público, declamar, y hasta mascar chicle. A esta altura, si no es con gafas, todavía no me echo uno a la boca. “No me gustan”, me justifico. 

martes, 20 de junio de 2017

Declaración de blogueros cubanos

Cuba existe también en la blogosfera. Es el testimonio cotidiano y el pensamiento libre de una nación y de un pueblo en toda su variopinta cultura de resistencia y de vida. Justamente por ese patriotismo que nos identifica como comunidad, es que denunciamos las recientes declaraciones del presidente de los Estados Unidos por ofensivas e insultantes con nuestro pueblo. Trump  frena, retrocede, se descoloca en la historia,  asume la peor de las posiciones y lo hace rodeado de sujetos con un amplio prontuario criminal.

martes, 13 de junio de 2017

Manuel ya se acordona los zapatos

Cuando entra en la oficina Manuel Alejandro me dice que ya sabe atarse los cordones. Infiero que aquella primera entrevista en 2013, ahora le molesta. Tenía 5 años, jugaba ajedrez y aún no sabía amarrarse los zapatos. A mí me pareció curioso en aquel momento, pero está claro que hoy, con casi 10 cumplidos, ese chiste a él no le hace gracia.
Y a mí no se me ocurriría hablar ahora de eso. En definitiva tiene un «prestigio» que mantener, sobre todo con las niñas. Mientras evade el tema, su padre me confiesa que anda de noviecitas, de esas ternuras propias de la primaria: ellas no lo saben aún, o como en su caso, ellos se sonrojan.