I

Aquellas
luces podían ser muchas cosas: un barco, algún cayo, tal vez las costas
matanceras por donde había salido. Pero a esa altura no le importaba nada, solo
quería llegar a tierra, de aquí o de allá.
Cedieron
sus fuerzas. Poco tiempo después, no puede precisar cuánto, despertó en la
cubierta de un navío diferente a la “chalupa” en la que había zarpado.