martes, 13 de diciembre de 2016

Nuestros muertos quieren que cantemos



 

Hace casi un mes que murió Fidel.  Fueron 9 días tristes de luto, y para algunos los días tristes continúan en el fondo, pero la vida sigue.
Hace casi un mes que murió y todavía hay gente que no permite la música alta, las fiestas en público, no sé con qué derecho.
Incluso algunos que permiten la música, la sugieren baja, a un tono mesurado, no por la contaminación sonora ni mucho menos, sino más bien porque de alguna forma, “el país todavía está de luto”… y lo estará siempre.
¿Acaso no duele siempre la muerte de un ser querido? ¿Significa amar menos, respetar menos, porque tras los días de la pérdida decimos bromas, hacemos el amor, o bailamos? ¿Somos culpables por una sonrisa? Los olvidamos si seguimos adelante?

domingo, 4 de diciembre de 2016

Fidel es un elegguá



 “Así como Olofi- Jesucristo, no hay un solo altar sin una luz por ti”
 
Algo divino debe haber protegido a Fidel durante toda su vida. Unos dicen que fue obra de Lina, su madre, fiel devota de la Virgen de la Caridad del Cobre; otros que fue la estampa de la patrona de Cuba regalada por una niña santiaguera; y varios, que fueron los santos de la religión yoruba.
Lo cierto es que algo divino debe haber protegido a Fidel durante su toda vida. La forma en que burló el tiempo y el odio; el amor que le profesaron en todo el mundo; el carisma y la empatía que sintieron por él  “apolíticos” devotos de varias religiones y creencias; arroja una sospecha de cuánto estaba protegido aquel hombre en cuyo hombro se posaron palomas blancas en más de una ocasión.
Precisamente ese gesto de las aves, según la regla de Osha-Ifá, es un símbolo de los elegidos: “dentro de la santería existe un PATAKY que explica cómo los grandes sacerdotes de la religión santera serán aquellos que Olofi escoge, mandando a una paloma a posarse sobre el hombro izquierdo”.  Y sea casualidad o no, puede decirse que Fidel fue el Elegido, al menos de la historia.