jueves, 30 de julio de 2015

30 julio 2015 2:00 am



Cuando las luces se apagan vuelven los demonios a atormentarme, cuando ya no hay amigos que atender, visitas con quien hablar o familiares pararecordar vuelven los recuerdos y pienso en mi hermana, y la lloro, y la sufro y la recuerdo, entonces otra vez la muerte deja de ser solo una palabra.
No sé de dónde saqué fuerzas para cerrarle los ojos,  acompañarle en el carro fúnebre, escribir unas cosas y junto a otras más viejas despedir el duelo. La muerte de un ser querido, de tal ser querido me ha hecho más fuerte y también más triste.
Yo también perdí un hermano Haydée, esos seres que se admiran, se idolatran se siguen al fin del mundo y se imitan siempre porque fueron el mejor ejemplo. Justo en la fecha misma de tu muerte comprendí tu dolor al perder a Abel. Sentí otra vez esa conexión con tu espíritu, que se ahora, me escucha atento. Tengo la certeza ahora de que existes.

miércoles, 29 de julio de 2015

Despedida de duelo



 No sé por qué ni cuándo comencé a decirle Ayita a mi hermana mayor Kenia.
Así se quedó en mi corazón, y aunque con el paso del tiempo dejé de llamarla así, ella nunca dejo de sentirse la aya de mi vida.
Y es que realmente mi hermana Kenia, más que una niñera, sinónimo de ese apodo que le dije durante mis primeros años de vida, fue mi segunda madre.
Aún recuerdo mi infancia transcurrir en los pasillos del Politécnico de la Salud de Las Tunas, donde fue profesora durante muchos años. Yo la acompañaba a sus clases y sus reuniones.
Su pequeña oficina a la entrada de la escuela fue el aula perfecta donde aprendí sobre Enfermería, Ortografía y hasta artes escénicas. Porque sí, mi hermana es la mejor declamadora que he conocido. Mi ayita emocionaba a todo el que la escuchara.

martes, 28 de julio de 2015

28-julio 2015 8:00 am



Mi hermana Kenia agoniza, lleva horas con la mirada perdida, los brazos cianóticos y una respiración desesperada como de quien se niega a partir.
Mi hermana agoniza y yo sostengo su mano, peino con mis dedos sus cabellos, mientras pido a algún poder divino que le cierre los ojos y al fin descanse.
Mi hermana agoniza y ya no hay nada q hacer. Está en casa para morir rodeada de gente que la quiere, que la querrá siempre.
Mi hermana agoniza y ahora entiendo aquellos que abogan por la eutanasia, porque a estas horas yo quisiera acortarle su dolor, hacer más corto y menos doloroso su camino a no sé dónde.
Acaba de mirarme, y se que me mira porque no estoy en la dirección d sus ojos perdidos, y le pido que descanse pero no me escucha, como quien se rehúsa a partir. Tanto ha luchado por la vida, aún lo hace.
Mi hermana agoniza y yo estoy sola con ella en casa, velando su última pelea, ahora con la muerte, mas no lleva ventaja.
Mi hermana agoniza, ¿qué puedo hacer?

jueves, 23 de julio de 2015

El cáncer, mi hermana, las ganas de vivir: su ejemplo.





El día que murió Carmen, su hija Yoani me envió un mensaje a las cuatro de la mañana. A esa hora yo iba camino al Ameijeiras con mi hermana para su quimioterapia, de eso ha pasado ya más de un año. Mi hermana ahora es quien agoniza con dolor.
Y cómo puede pedírsele a una madre, a mi madre que olvide la agonía de mi hermana y se cuide ella ahora de su enfermedad, la misma que desde hace dos años consume a Kenia.
Cómo pedirle a mi madre que no continúe postergando su salud por la de mi hermana, a esta altura ya irreversible. Suena egoísta porque por ella ya no puedo hacer nada, mas por mi madre, todavía quedan batallas por librar.