lunes, 30 de junio de 2014

Un cambio seguro para evitar más pesadillas (+Audio)


  No puede ser la codicia uno de tus defectos cuando estás constantemente tras una caja con dinero. Tampoco puede ser la desconcentración una de tus fallas mientras cuentas billete tras billete.
  El cliente lo nota si algo falta; por supuesto es su capital, y muchas veces si hay alguno de más, puede que salga rápido y silencioso creyendo haber ganado la lotería, entonces, tú lo pagas.
  Cientos de operaciones realizas al día y tus manos se casan. Los dedos se resisten a continuar el movimiento repetitivo que puede abrumarte, pero no logra tu ansiedad reflejarse tras el cristal. La más cálida sonrisa ha de estar dibujada en tu cara todo el tiempo, aun cuando la doble moneda sea también para ti una pesadilla.

  Esas son las claves para pertenecer a este “negocio” de canjear y recanjear, de comprar y vender… de servir al pueblo.
  “Entrega, ese es el resultado de este proceso que ya tiene 20 años”, comenta Iraida Valladares Roque, directora de CADECA en Cienfuegos.
  “Comenzamos en 1994 ante la necesidad de formalizar y legalizar las operaciones de moneda extranjera de los residentes foráneos permanentes en Cuba y luego todo lo demás.
  “Desde la primera oficina lo hicimos a nuestro gusto, con un criterio estricto de control interno. En 2009 completamos las sucursales en los ocho municipios, pero todo el proceso fue bien difícil porque como nueva institución no existían los procedimientos”.
  La gente se pregunta si sabrán los trabajadores de CADECA ¿cuándo será ese día cero que desaparezca la doble moneda?, ¿cuál se quedará?, ¿a cuánto?… en fin, ¿cómo será?
   “Nosotros no sabemos. Cada vez que se toma una medida, política monetaria o se especula sobre esos temas, tiene un gran impacto en nosotros. Cuando normalmente compramos, empezamos a vender o viceversa, y trae entonces trastornos dentro de la institución porque estamos acostumbrados a un régimen de suministros que no es el mismo en esas circunstancias. Mas, surgimos para eso y gracias a una suerte de engranaje con otras entidades como TRASVAL, los bancos, etc, logramos satisfacer siempre  a la población. Y así va a ser seguramente cuando nos toque enfrentar esa tarea.
  “Las pocas veces que hemos detenido nuestras labores, ha sido precisamente por falta de recursos como consecuencia de estos cambios en el ritmo de operaciones. Pero tras dar muchas carreras, nos hemos restablecido en poco tiempo”.
  Dos décadas al frente de una entidad como esta, que depende de la precisión y seriedad, requiere una dedicación total, incluso en esos días como cuando encontramos a Iraida, aún enferma sentada en su oficina. Será precisamente la constancia de los trabajadores la que permita los resultados satisfactorios de esta entidad en la emulación nacional.
  “Tenemos por eso un régimen de disciplina bien estricto, el cual muchas veces choca con los jóvenes que comienzan aquí. Pero comprenden la necesidad de esta formalidad y seriedad cuando se labora con dinero.
  “Estar entre las mejores del país constituye un estímulo para nosotros, pero más que nada es un compromiso por la autoridad moral y el prestigio que hemos logrado en el sector y en la población. Un cambio seguro, como dice nuestro lema supone trabajar con honestidad, confiabilidad y respeto”.
  Mientras, del otro lado comienzan los malos sueños cuando el dinero que se tiene no vale nada, al menos no sirve para comprar en determinado lugar, da lo mismo si es CUC o CUP. Sin embargo, no importa que la gente se aglomere por horas del otro lado de la puerta; que las colas ocupen las aceras, -y a pesar de los “cantos ilegales” para disminuir tiempo y hasta dinero-, se nieguen a tomar el riesgo. Solo la seguridad de un cambio en CADECA, puede evitar más pesadillas.


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